La Operación Polinizador y el desarrollo sostenible

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Los problemas medioambientales y la creciente demanda de alimentos alrededor del mundo han hecho necesaria la implementación de diferentes medidas y proyectos. De este modo, su objetivo principal es establecer mejores formas de cultivo, que pueden ser aprovechadas por las empresas agroalimentarias y demostrar su apoyo para alcanzar un desarrollo sostenible de nuestra sociedad.

 

Aunque existen muchos programas que en los últimos años han dado buenos resultados, no cabe duda que el más interesante es el denominado Operación Polinizador que esta llevando a cabo Grupo Lucas, que hoy en día está presente en Estados Unidos y en varios países del continente europeo, tales como Suiza y España.

 

Básicamente, se trata de un proyecto de alcance internacional cuya meta es fomentar la biodiversidad en las zonas de cultivo. Esto es posible mediante la creación de hábitats que estén adaptados para diferentes clases de insectos polinizadores, los cuales tienen un impacto positivo en la producción y la estabilidad de los ecosistemas.

Por otro lado, la plantación de especies aromáticas y herbáceas alrededor de los cultivos también favorece la presencia de otros artrópodos y pequeños animales según las condiciones de la zona. Esto es algo muy importante, pues se traduce en refugios naturales para depredadores y parasitoides que usualmente serían desplazados o erradicados por el uso de productos químicos.

 

En los últimos años, diferentes estudios y ensayos han permitido comprobar que la Operación Polinizador implica técnicas efectivas para establecer una agricultura sostenible. De esta manera, países como Inglaterra y Alemania destacan por haber implementado más de cinco mil hectáreas dedicadas a aumentar las poblaciones de insectos polinizadores, trayendo consigo una serie de beneficios en la producción y al mismo tiempo ayudando con el funcionamiento de los ecosistemas.

 

Programas como la Operación Polinizador son indispensables para poder hacer frente a la creciente demanda de alimentos inicialmente mencionada. Esto no solo se debe a su capacidad para mejorar el rendimiento de los cultivos, sino que representa una manera responsable para interactuar con el suelo y al usar los recursos naturales de la zona.

 

Es sumamente importante que las empresas del sector entiendan que la agricultura agresiva no es el camino adecuado para satisfacer las necesidades de la población. En lugar de esto, se deben priorizar técnicas y métodos que sean amigables con la transformación de los ecosistemas. Esto también implica la gran ventaja de poder acogerse a beneficios económicos, en la forma de incentivos que ofrecen algunos gobiernos y una mejor imagen en el mercado.